Me hablas con la verdad, ella todavía no sabe tus gustos ni
cómo tocarte. No sabe que odias los peluchitos que te regala y las cartas de
amor que te escribe.
Podemos hablar de todo sin pena, podemos experimentar todo
sin el pudor malentendido que tienen que tener las mujeres decentes.
Me puedes
platicar de sus pleitos, me pides consejo, sabes que te conozco y te acepto
como eres, nos vemos cuando nos place y nunca por compromiso, sólo por gusto.
Soy tu mejor amiga, tu confidente y tu amante.
Nuestra relación se limita
siempre a cuatro paredes, una cama, sillón, silla, escritorio, suelo; nos
conocemos mejor desnudos que vestidos. Pero... no sabes cuántos lunares tengo, ni
en donde.
Nunca me has visto dormir como lo he hecho yo, mientras pienso cómo
sería ser ella; la novia perfecta, linda, apropiada para tu manera de ser. Nada
que ver conmigo y aún así han pasado horas, años, besos eternos, pláticas
interminables. Ella vive engañada pero feliz, “ojos que no ven…” y yo que lo sé
todo, no puedo evitar imaginar, imaginarme, imaginarnos.
Cuando el corazón
siente más que el cuerpo creo que es momento de escapar. Te tapo, porque ya sé
que más tarde te va a dar frío, tomo mis llaves, están junto a los teléfonos,
en la pantalla del tuyo parpadea un mensaje, sé que es de ella, hasta podría
contestarle, la conozco como tú y sabría que escribir, pero no lo hago.
Abro la
puerta, te escucho roncar por última vez, sonrío y me voy sin mirar atrás.
Mañana me vas a agradecer por dejarte dormir, me dices que soy buena, que te
cuido mucho y que soy tan diferente a todas. Que esperas verme pronto. Sigues con
tu vida y yo con la mía. Después de todo no tuve que verte en la mañana,
despeinado, con los ojos hinchados y mal aliento; estas son las ventajas de ser yo y no
ser tu novia.

Al final, por más felicidad que uno tenga en compañía... cuando se separan los cuerpos y sabes que también compartes eso con otra... es difícil.
ResponderEliminarSaludos!
sigue con tu blog =)